En este artículo Cómo afecta el estrés a nuestra vida vimos las consecuencias que puede generar el estrés en los distintos sistemas de nuestro organismo. Esa era la parte desagradable y esta es la parte esperanzadora. Tenemos la posibilidad de rebajar el estrés de distintas maneras. Una combinación de varias de las herramientas es una opción genial para llevar un estilo de vida saludable.

EJERCICIO

Sabemos que el ejercicio nos hace bien y repercute en numerosos procesos que nos genera salud, bienestar y buena estética. Uno de sus beneficios es que entrenes para lo que entrenes,  siempre va a atenuar la respuesta de estrés. Por ejemplo, contribuye a crear una respuesta de estrés menor frente a varios agentes estresantes psicológicos y reduce el riesgo de padecer enfermedades metabólicas y cardiovasculares así como la posibilidad de que el estrés agrave dichas enfermedades. Un motivo más para entrenar por salud, la estética te acompañará.

El hecho de que te sientas exultante al terminar de hacer ejercicio se debe la secreción de beta-endorfinas. Gracias a ellas quieres comerte el mundo y es una razón aplastante para incorporar el ejercicio en tu día a día. La sensación de logro y superación es una reconfortante experiencia cuya onda expansiva alcanza otras áreas de tu vida y las potencia.

Pero debes tener en cuenta estos puntos para sacarle el máximo provecho a tu entrenamiento y así mejorar:

  1. El ejercicio refuerza el ánimo y bloquea la respuesta de estrés solo durante unas horas al día después de la sesión.
  2. El ejercicio sólo reduce el estrés si es algo que realmente quieras hacer. Si es algo obligado, la salud empeora (experimentado en ratas).
  3. Haz más aeróbico y menos anaeróbico.
  4. Debes hacerlo de forma periódica y durante un tiempo determinado.
  5. Ni mucho ni poco. Crea un estímulo a tu organismo y progresa. Excederte hasta poner a tu cuerpo al límite no hace más que empeorar la situación y quedarte corto no tendrá repercusión.

MEDITACIÓN

Es una práctica ancestral y quizás el hecho de que haya superado con creces la prueba del tiempo le da un plus de confianza y fiabilidad. Con numerosos beneficios, el que aquí nos concierne es el de la reducción de estrés.

Para que ello se produzca, la meditación debe ser practicada de forma habitual y sostenida. Con un mínimo de 15′ a 30′ diarios verás resultados.  A nivel fisiológico tus niveles de glucocorticoides bajarán (son los causantes de todo el revuelo que te provoca el estrés) como también se le dará más énfasis a tu sistema nervioso parasimpático, que es quien te mantendrá relajado y en un estado de recuperación y desarrollo.

Como vimos en este otro artículo, Desarrolla tu cerebro. Maximiza tu potencial, la meditación beneficia a tu cerebro, lo que hace de ella una una práctica vital.

 

CONTROL SOBRE LA SITUACIÓN, CAPACIDAD DE PREVISIÓN

Prever lo que puede ocurrir, rebaja la respuesta de estrés sobre tu organismo. Contemplar las distintas situaciones que pueden acabar dándose es un bálsamo para el cuerpo. Pero no siempre es así. Hay momentos en los que obtener información predictiva no sirve. Por ejemplo:

  • Ante acontecimientos comunes. Básicamente son inevitables.
  • Ante acontecimientos raros. No producen ansiedad debido a su escasez, a su baja probabilidad.
  • Segundos antes de que algo malo suceda. En tan poco tiempo no da lugar para extraer las ventajas psicológicas de poder relajarse un poco.
  • Mucho tiempo antes del suceso. Porque ¿quién lo hace? 🙂
  • Cuando la información es escasa. Empeora la situación, llevando al organismo a un estado de alerta naranja.

Es tranquilizador saber y aceptar que las cosas se pueden torcer. Tener un control pleno sobre la situación no es posible, pero si abarcar muchos condicionantes. Todos aquellos que dependen de ti deben ser controlados. Pero esto puede resultar un arma de doble filo. Por un lado reduces el estrés pero por otro, excederte en el control te puede llevar a una parálisis por análisis. Lo cual evitará el estrés futuro pero a cambio generarás otro por no ser capaz de dar el primer paso.

Como último consejo, cuanto más desastroso sea el agente estresante, peor es creer que se puede controlar el resultado en alguna medida. De forma inevitable te induce a pensar en lo bien que habría salido todo si hubieras hecho algo más. Funciona mejor el control sobre agentes estresantes leves. ¡Ojo! Siempre me refiero a la sensación de control que uno percibe, no al grado que efectivamente se tiene.

FLEXIBILIDAD COGNITIVA

Es una de las herramientas más potentes de las que me sirvo. Consiste en escoger la estrategia adecuada en el momento adecuado. Ser capaz de cambiar de locus  de control es de lo más útil y saludable.

En palabras de Robert M. Sapolsky:

Frente a algún agente estresante, el <<afrontamiento>> puede asumir formas diversas. Podemos resolver el problema abordando la tarea cognitiva de averiguar si tiene más sentido tratar de modificar el agente estresante o nuestra percepción de él. O podemos centrarnos en las emociones: puede reducir el estrés el simple hecho de admitir que ese agente estresante nos causa un dolor emocional.

Además, resultaría muy práctico utilizar como vía de escape las relaciones y el apoyo social para sentirte menos estresado. Es bien sabido que la religión y la espiritualidad son dos titulares en la lucha contra el estrés. Dedicar tiempo a cultivarte (Cultiva tu terreno. Cómo ganar tiempo y calidad de vida) o a tus creencias religiosas son dos herramientas útiles y ancestrales.

 

Conclusión

Aquellos que consigan enfrentarse al estrés con éxito tienden a ejercer control sobre los agentes estresantes. No se trata de controlar en el presente cosas que ya han pasado, ni hechos futuros que son incontrolables. Tampoco de reparar aquello que no se ha roto ni reparar aquello que se ha roto y no tiene reparación posible. Es importante buscar fuentes de apoyo y asociación, como un reorganización de la rutina de vida que se lleva. Incorporar ejercicio en tu vida no solo te sirve como vía de escape, te da una perspectiva más clara para afrontar los problemas.

Es sanador encontrar salidas a las frustraciones de forma regular, sin dañar a los de alrededor. Aceptar que muchos agentes estresantes vienen sin que podamos ejercer ningún control sobre ellos y asegurarnos de que aquello que depende de nosotros está bajo nuestro pleno control. Debemos ser sabios al elegir nuestras batallas.