Siguiendo la estela que dejó el anterior artículo Ideas varias sobre: Pensamiento y educación. Por Edgar Morin desde La Vía (parte 1) continuo con un rebujito de ideas sobre salud en general, concretamente sobre medicina y alimentación.

¡Ahí van!

Pd: es requisito mínimo un trabajo de reflexión y autocrítica para saber exactamente en qué punto te encuentras y qué tienes alrededor.

Medicina

  • La medicina occidental aparece como la única medicina auténtica.
  • La medicina occidental se ha difundido por todos los continentes, relegando las medicinas tradicionales al rango de prácticas retrógradas, cuando no ilusorias.
  • La única medicina oficialmente reconocida es la que, enseñada en las facultades, practican en sus consultas y en los hospitales los médicos generalistas o especialistas formados en esas mismas facultades.
  • Sin embargo, el gigantesco progreso de la medicina occidental comporta límites, insuficiencias y carencias.
  • Hemos tenido que reconocer los límites del  poder médico sobre la naturaleza humana.
  • Para luchar contra las enfermedades infecciosas, en la medicina occidental ha predominado la idea de que el mal venía del enemigo exterior (patogenia) más que de la debilidad de las defensas internas. Se ha subestimado las causas internas de los fallos inmunológicos, especialmente las causas psíquicas (estrés, depresión) que actúan, a través del cerebro, gigantesca glándula productora de hormonas, sobre el conjunto del organismo.
  • El progreso de la hiperespecialización médica oculta las relaciones e interacciones entre el órgano o la enfermedad tratada y el conjunto del organismo. Oculta las conexiones y complejidades en el seno del conjunto humano.
  • El órgano está aislado en el organismo. El organismo está aislado del psiquismo. Todo ello conduce a la ambivalencia de tratamientos y medicamentos que, pese a su eficacia local, tienen efectos secundarios perversos. Los corticoides alteran el sistema digestivo; los antibióticos provocan micosis o alergias; la aspirina, tan saludable, puede originar hemorragias.
  • El individuo tratado es percibido como paciente, pero ignorado como persona.
  • Se comprende que el cuerpo actúa sobre la mente y la vuelve depresiva, pero no se comprende que la mente pueda actuar sobre el cuerpo, para mal y para bien.
  • Antonio Damasio demuestra que los estados de alegría, tanto si son sentidos realmente como si sólo son <<imaginados>>, resultan saludables para el organismo, la coordinación fisiológica es óptima y la supervivencia se fomenta. Al contrario, los estados de tristeza provocan un desequilibrio funcional. Ya se conocían las virtudes de este programa en la búsqueda de la serenidad estoica o budista.
  • Las fuerzas de la mente son capaces de resultar tanto destructivas como constructivas y positivas para la persona.
  • La medicina trata un órgano, cura un organismo, raras veces trata a la persona, inserta en un contexto familiar. La familia influye, pero también hay que contar con el entorno.
  • Hay enfermos que van de médico en médico.
  • Nuestra ciencia y nuestra medicina nos han aislado del mundo como si fuéramos ajenos a él. Debemos recordar la totalidad compleja de la cual existimos, vivimos, sufrimos, somos felices, desdichados, enfermos o sanos.
  • Desde finales del siglo XX únicamente se prescriben productos de la industria farmacéutica, que contribuyen al olvido total, por parte de casi todos los médicos actuales, de la antigua y rica farmacopea de las plantas curativas. También es un problema el carácter esencialmente analítico y reductor de la medicina occidental, que ha primado las moléculas químicas de la industria farmacéutica.
  • La medicina, ni ninguna otra disciplina universitaria, no muestra que el ser humano es multidimensional, que el Homo sapiens también es Homo demens. 
  • La medicina no enseña que el ser humano no es un máquina trivial. Ninguna enseñanza de la medicina muestra que para comprender al prójimo es necesaria la simpatía, el querer-vivir (Nietzsche), el <<conatus>> (Spinoza).
  • Existe un nuevo problema: la hipertrofia de un saber que obedece las reglas de la <<evidence-based-medecine>>, la medicina basada en la evidencia. Este modelo, que hoy encarna el saber superior, comporta grandes defectos y desemboca en un callejón sin salida.
  • La medicina occidental da prioridad a los medicamentos de la industria farmacéutica y al uso de la cirugía.
  • De forma más general, como dice Damasio, los métodos más eficaces son los que apuestan por las capacidades del organismo para autocurarse; la solución de los trastornos pasa por la armonía entre el cerebro emocional, el cerebro cognitivo y la fisiología del cuerpo. Dentro de algunos años, predice, se comprenderá que unas simples medidas preventivas son más eficaces que la química. Tratamientos a medida basados en la nutrición, el ejercicio y en terapias psicocorporales, y la medicación tendrá un papel complementario adaptado a cada caso. Es la lección de la medicina china: se consulta al médico para mantenerse sano más que para curarse de una enfermedad.
  • Ambas medicina (occidental y tradicional) son complementarias. La medicina occidental es una medicina innovadora, renovadora, de examen crítico, pero carece de un enfoque global, de una base, de un anclaje antropocosmológico. La medicina tradicional es estática, conservadora, pero se inscribe en experiencias y acumulaciones de saberes y técnicas milenarias y, en el caso del chamanismo, en poderes espirituales especiales.

 

Alimentación

  • Existe unos desequilibrios enormes entre la sobrealimentación cárnica, grasa y azucarada de las clases acomodadas y la subalimentación de los urbanitas pobres, sobretodo en el hemisferio Sur.
  • La alimentación está cada vez más absorbida por la industria agroalimentaria, que obedece a los criterios del lucro, la competitividad, la rentabilidad y la productividad de la economía actual.
  • Las empresas agroalimentarias se esfuerzan en disminuir los costes de producción. Consecuencia: los alimentos cada vez son más pobres en nutrientes.
  • Cantidades excesivas de sal, azúcar, agentes de sabor y colorantes para dar gusto y color.
  • Un marketing poderoso y una publicidad permamente incitan a consumir bebidas azucaradas en vez de agua o té.
  • La publicidad agroalimentaria aparenta poseer muchas virtudes regeneradoras.
  • En este contexto, los poderes públicos deberían intervenir. Es urgente responsabilizar a la industria agroalimentaria.
  • No es posible proponer un régimen alimentario estándar válido para todo el mundo. Los organismo adultos están adaptados prioritariamente a la alimentación que han recibido en la primera infancia. Hay que tener en cuenta la diversidad de las dietas, que incluyen tabúes y prescripciones de origen religioso.
  • Sin embargo, existen unas reglas generales universalmente útiles para evitar las carencias. Variedad: todo régimen alimentario debe comportar cereales y legumbres, frutas y hortalizas frescas que contengan antioxidantes. Rica en fibra.
  • Todos nosotros deberíamos adoptar y propugnar una nueva forma de alimentación basada en el sabor y el aroma de los alimentos, que reconoceríamos gracias a unos sentidos educados y bien entrenados.
  • El sistema de producción y consumo alimentario más comúnmente aplicado hoy en día es peligro para el suelo, los ecosistemas y los seres humanos.

 

Al final se ha convertido en un artículo demasiado largo, pero merece la pena.