El texto que vas a leer a continuación pertenece a una serie de consejos que el autor, Anxo Pérez, da en su libro Inteligencia del Éxito. Es largo pero merece la pena entender el concepto. Quizás sea la puerta que te permita acceder a lo que deseas.

La vida es una serie de partidas de ajedrez entre la disciplina y la pereza. La disciplina son las piezas blancas y la pereza las negras (si lo prefieres, invierte los colores). Cada vez que la disciplina vence, las blancas suman un punto y cada vez que lo hace la pereza, lo suman las negras. Al final de nuestros días en la Tierra, nuestro marcador de partidas de ajedrez contará con un preciso cómputo con una cifra de victorias blancas y negras. Nadie conocerá ese cómputo, pero el hecho de que nadie lo llegue a conocer no significa que no exista. El cómputo existe, y que el número de victorias sea mayor o menor que el de derrotas es de vital importancia. ¿Por qué?

Aquí viene el primer punto importante.

Porque existe una férrea correlación entre la disciplina y el éxito, por un lado, y entre la pereza y el fracaso, por otro. En las partidas de ajedrez de las personas con mayor éxito, la ganadora suele ser la disciplina, mientras que en las partidas de aquellos cuyo éxito es menor, la que sale victoriosa es la pereza.

Entrenar la disciplina para el crecimiento es como introducir aire en un globo. El día que dejas de soplar, dejas de crecer.

Si estos es así, entonces un componente muy importante del entrenamiento para el éxito está en el entrenamiento de la disciplina.

Muchos pensarán que llevar a cabo tareas enormes requiere de una disciplina enorme, que esté a la altura de esas grandes hazañas. Pero para ellos tengo una sorpresa de esas de <<veteponiendolasonrisa>>.

Esta te va a gustar.

¿Listo para el segundo punto importante? La disciplina que requiere ponerse con la mayor de las hazañas y la que requiere superar la menor de las perezas…

¡Es exactamente la misma!

Requiere el mismo esfuerzo dar un paso para un viaje de mil millas que para un viaje de cincuenta, ya que un paso es un paso en ambos casos. Cuando te lleva 5 horas ganar una partida de ajedrez, el número de puntos que obtienes no es mayor que el de una que te lleva 5 minutos, sino exactamente el mismo. Ambas cuentan como una victoria tanto si la partida ha sido larga como si ha sido corta. Lo mismo sucede con las partidas que te llevan 5 minutos y tareas que te llevan 5 horas. El que consigue superar la pereza y se pone manos a la obra con una tarea de 5 minutos es el mismo que consigue encontrar la disciplina para una tarea de 5 horas. Lo que varía es el esfuerzo para completarla, pero no la disciplina para abordarla.

Si te da pereza levantarte del sofá y acercarte a la cocina a buscar un vaso de agua, probablemente te dé la misma pereza encontrar trabajo o emprender un proyecto, pero lo bueno es que ejercitarla con el vaso es ejercitarla para el trabajo o el proyecto. O lo que es lo mismo, entrenar la disciplina con tareas insignificantes que nos dan pereza es entrenarla para tareas ingentes que te revolucionan la vida, ya que lo que estás entrenando es el músculo de la fuerza de voluntad, y este es el mismo para ambos.

Ejercitar la fuerza de voluntad con las cosas pequeñas es volverse dueño de las grandes. Anxo

Esto es algo genial ya que…

Cada vez que entrenamos la disciplina con la menor de las batallas la estamos entrenando para la mayor de las guerras. Anxo

En el área de la autodisciplina, cuando quieras conquistar lo grane, tan sólo entrénate con lo pequeño.

La disciplina que otorga pequeños triunfos es la misma que produce grandes victorias.